La economía sumergida de la prostitución gay

el dinero para ligar

La tendencia de los últimos años indica que la economía sumergida cada vez está más presente en nuestra sociedad, según los indicadores estadísticos influenciada por dos factores: Evitar la carga tributaria o impositiva y por otro lado la falta de regulación en algunas actividades que actualmente no están contempladas en la normativa como pudiera ser la prostitución.

Si bien la explotación sexual está perseguida jurídicamente la prostitución ejercida voluntariamente hasta la fecha no está perseguida pero tampoco se la reconoce como una actividad profesional lo que impide contribuir con el estado y al mismo tiempo beneficiarse de los derechos sociales que esa obligación conllevaría.

Si hasta hace unos años solo se exponía la prostitución femenina como paradigma de economía sumergida en los últimos años se ha detectado que existe la prostitución masculina que mueve grandes sumas de dinero.

Ya no es raro encontrarse anuncios en internet donde un hombre ofrezco sus servicios sexuales tanto a mujeres como a hombres, siendo cada vez mayor la demanda de hombres que desean esos servicios.

Esta liberación o emulsión de ofertas sexuales entre gays se debe a la progresiva liberación o aumento de tolerancia por parte de una sociedad que hasta ahora era retrograda y tercermundista.

Claro exponente de este aumento es la proliferación de webs de chicos que buscan o bien conocer nuevas parejas o simplemente tener relaciones sexuales ocasionales y sin ningún tipo de atadura aunque en este caso no estaríamos hablando de economía encubierta porque la participación en este tipo de sitios de contactos entre chicos está gestionada  la propia web por una empresa que contribuye con la Hacienda Pública con los pertinentes impuestos.

El debate permitir o mejor dicho, de legalizar la prostitución en España está abierta y mientras los sectores progresistas y diferentes tipos de asociaciones como las feministas o colectivos como el LGTB apuestan por una regulación legal que reconozca sus derechos como a los trabajadores de cualquier otra actividad, existen sectores conservadores que solo lo entienden en términos de represión por ser un mal que atenta a la moral.

España en este sentido, sobre todo tratando el asunto jurídicamente aun está muy lejos de otros países como por ejemplo Holanda que sí está regulado como actividad legal con sus correspondientes prestaciones sociales y médicas, lo que facilita que sea un tipo de economía que contribuye al sostenimiento del estado con sus gravámenes impositivos.

Muchos sectores tiendan la situación como hipócrita porque mientras que día a día aumentan los chat sexuales donde hombres y mujeres buscan iniciar contacto con otras personas para llegar a situaciones íntimas, la represión que se hace pública es notaria, cuando en ocasiones esos mismos que tachan de maligno el que una mujer u hombre de forma libre decida ofrecer sus servicios, les falta tiempo para acudir a internet en busca de un ligue ocasional o a espaldas de sus parejas, de ahí la demagogia encubierta que existe.

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